sábado, 4 de febrero de 2017

TWO ENGLISH POEMS Por Jorge Luis Borges (1934)


A continuación dos poemas en inglés de J. L. Borges muy conocidos y referidos.  Intrigan por la dedicatoria a una mujer descrita con su nombre completo y de la cual no se conoce mucho ...  ¿o si?
Hay varias opiniones al respecto...  pueden ver este link muy interesante, lo recomiendo:

http://diariolamanana.com.ar/noticias%2Finformacion-general%2Fdos-poemas-de-borges-y-una-mujer-perdida_a5771

¿A quien estará dedicado?

  • Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich
  • Sara Diehl, o
  • Norah Lange





TWO ENGLISH POEMS
Por Jorge Luis Borges (1934)

I.
The useless dawn finds me in a deserted streetcorner; I have outlived the night. 
Nights are proud waves: darkblue topheavy waves laden with all hues of deep spoil, laden with things unlikely and desirable. 
Nights have a habit of mysterious gifts and refusals, of things half given away, half withheld, of joys with a dark hemisphere. Nights act that way, I tell you. 
The surge, that night, left me the customary shreds and odd ends: some hated friends to chat with, music for dreams, and the smoking of bitter ashes. The things my hungry heart has no use for. 
The big wave brought you. 
Words, any words, your laughter; and you so lazily and incessantly beautiful. We talked and you have forgotten the words. 
The shattering dawn finds me in a deserted street of my city. 
Your profile turned away, the sounds that go to make your name, the lilt of your laughter: these are the illustrious toys you have left me. 
I turn them over in the dawn, I lose them; I tell them to the few stray dogs and to the few stray stars of the dawn. 
Your dark rich life… 
I must get at you, somehow: I put away those illustrious toys you have left me, I want your hidden look, your real smile –that lonely, mocking smile your mirror knows. 

II. 
What can I hold you with? 
I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the ragged suburbs. 
I offer you the bitterness of a man who has looked long and long at the lonely moon. 
I offer you my ancestors, my dead men, the ghost that living men have honoured in marble: my father’s father killed in the frontier of Buenos Aires, two bullets through his lungs, bearded and dead, wrapped by his soldiers in the hide of a cow; my mother’s grandfather –just twentyfour- heading a charge of three hundred men in Perú, now ghosts on vanished horses. 
I offer you whatever insight my books may hold, whatever manliness humour my life. 
I offer you the loyalty of a man who has never been loyal. 
I offer her that kernel of myself that I have saved, somehow – the central heart that deals not in words, traffics not with dreams and is untouched by time, by joy, by adversities. 
I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years before you were born. 
I offer you explanations of yourself, theories about yourself, authentic and surprising news of yourself. 
I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat. 

                               - - - - - - - - - - - - - - - -

A continuación una humilde traducción...  no autorizada ni avalada por nadie...  la hice sólo como ejercicio...

I.
El inútil amanecer me encuentra en una esquina desierta;
he sobrevivido a la noche.

Las noches son olas orgullosas;
olas azul oscuro cargadas con todos los tonos del daño profundo,
cargadas con cosas improbables y deseadas.

Las noches tienen un hábito de misteriosos regalos y rechazos, de cosas medio perdidas medio sostenidas, de alegrías con una oscura atmósfera. Las noches actúan de esa forma, te digo.

La resaca esa noche me dejó los acostumbrados restos y cabos sueltos, algunos amigos para charlar, música para soñar y el humo de amargas cenizas. Cosas sin utilidad para mi corazón hambriento.

La gran ola te trajo.
Palabras, cualesquier palabras, tu sonrisa y tú tan perezosamente e incesantemente bella. Hablamos y has olvidado las palabras.  

El destrozador amanecer me encuentra en una calle desierta de mi ciudad.

Tu silueta se aleja, los sonidos que hacen tu nombre, el ritmo de tu risa: estos son los juguetes que me has dejado.

Los vuelco al amanecer, los pierdo, los encuentro, los cuento a los pocos perros callejeros y a las pocas estrellas vagabundas del alba.

Tu espléndida oscura vida...

Debo llegar a ti de algún modo: alejo esos ilustres juguetes que me has dejado.
Quiero tu escondida mirada, tu real sonrisa, esa solitaria sonrisa burlona que tu frío espejo conoce.

II.

¿Con qué puedo retenerte?

Te ofrezco calles estrechas, ocasos desesperados, la luna de suburbios harapientos.

Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado largamente la solitaria luna.

Te ofrezco mis ancestros, mis muertos, el fantasma honrado por los vivos en mármol: El padre de mi padre, muerto en la frontera de Buenos Aires, dos balas atravesaron sus pulmones, barbado y muerto, arropado en el cuero de una vaca por sus soldados; el abuelo de mi madre - de solamente 24 - liderando una carga de 300 hombres en Perú, ahora fantasmas sobre caballos desvanecidos.

Te ofrezco lo que sea que puedan contener mis libros, lo que haya de humanidad y humor en ellos. Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.

Te ofrezco ese núcleo de mi mismo que de alguna manera he salvado, el corazón central que no comercia con palabras, no trafica con sueños y esta intacto por el tiempo, la alegría o las adversidades.

Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla vista en el ocaso, años antes de que nacieras.

Te ofrezco explicaciones de ti misma, teorías acerca de ti, noticias de ti misma auténticas y sorprendentes.

Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el deseo de mi corazón.

Trato de sobornarte con incertidumbre, con peligro, con la derrota.







































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